miércoles, 3 de octubre de 2007

La edad de Laura


Un golpe y el consecuente rasguño recibió la alisada pared del salón de Laura cuando lanzó uno de sus zapatos al llegar a casa. Tenía que descargar la rabia contenida que llevaba dentro. A estas alturas no podía comprender cómo había sido tan pardilla, cuánta confianza traicionada durante... ni siquiera se atrevía a hacer pronóstico, un año? dos tal vez?

Cada vez recobraba más fuerza en su cabeza la idea de que a Joan le "había venido de perlas" el ascenso de ella. Era el plan perfecto, con la partida de Laura podría disfrutar ya de su iniciado romance protegido de cualquier situación arriesgada y además le serviría también para consolidar la relación paralela. Menudo Cobarde!, pensó -te quisiste asegurar tu "futuro sentimental" y yo aquí rechazando cada una de las oportunidades que han surgido en mi vida, si seré imbécil! se dijo. Con las veces que habremos hablado esto: los dos llevaríamos mal la mentira en nuestra relación , por lo tanto lo mejor era hablar en todo momento. Pero no, eso no se estaba dando en los últimos años... Ambos habíamos adoptado una postura cómoda frente a la misma y poco a poco creamos más y más distancia, pero joder, joder!! Gritó.


Se despojó de su atuendo, sin prestar atención de por dónde iba dejando cada una de las prendas de las que se liberaba, algo bastante inusual en ella por lo metódica y ordenada que era . Abrió el grifo de la bañera. Preparó un improvisado gin-tonic y se metió en la misma con su teléfono inalámbrico en la mano, necesitaba un relajante baño y un poco de alentadora conversación.


Al otro lado del hilo telefónico se topó con el constestador automático del que pretendía fuera su interlocutor.


-Fran llámame cuando puedas, por favor necesito hablar contigo. Estoy indignada. Sólo alguien como tu me podría entender... Joan me ha engañado. Un beso, le dijo.


Paradójicamente esa noche, todavía en la bañera, Laura se sumió en un profundo y placentero sueño que la hizo descansar hasta las tres de la madrugada, hora en que despertó y pasó a su dormitorio no siendo ya posible conciliar hasta casi la hora de levantarse.


Al despertar pensó en Fran -que extraño no me ha llamado. Debe estar fuera. No es habitual en él, lo justificó.


Era jueves por la mañana y no tenía más alternativa que atender cada uno de los compromisos que con suficiente antelación, le recordaba su repleta agenda. Esta vez con cierta apatía, actitud que por lo activa de su personalidad por otra parte odiaba, cuando en alguna ocasión la detectaba en los demás.


Quería empezar la mañana con el mejor sabor de boca. Se excusó durante las tres primeras horas en el despacho y rogó en el área de belleza del gimnasio una sesión completa de baño turco, chorros de agua fría, masaje y tratamiento corporal con cítricos y chocolate. Espacio que le concedieron por ser una buena y cotizada clienta. Con albornoz e infusión de flores en mano, se adentró en el spa -Quedaré como nueva, se dijo.

Mientras la embadurnaban longitudinalmente de los pies a la cabeza iba relajando tensión y paulatinamente comenzaba a sentir las refrescantes capas del preparado que le iban aplicando sobre la piel. Con los ojos cerrados, en posición horizontal, boca abajo y con la cabeza ligeramente inclinada hacia un lado, se dejó llevar por lo primero que le llegó a su mente. Sin saber muy bién porqué le vino un pensamiento. Comenzó a recordar de forma muy agradable aromas que adoraba desde la infancia: el del pan o bollos recién hechos, el olor natural del coco, o el que se percibe al entrar en una papelería. Por unos instantes se transportó hasta esa época y rememoró lo largas que le parecían sus vacaciones estivales, las excursiones al río que algunos fines de semana realizaba con sus padres. Recordó el incalsable sonido de las cigarras...

La voz de la masajista la rescató de sus divagaciones invitándola a continuar con el siguiente ejercicio de belleza.


Cuarenta interminables horas tardó Fran en dar muestras de haber recibido la demanda de Laura. El viernes alrededor de las seis de la tarde, se presentó otra vez sin previo aviso en el trabajo de Laura. Dónde esta se encontraba ultimando apuntes en su agenda de las tareas pendientes para comienzos de la siguiente semana.


Con el consentimiento de Martina, la secretaria y sin que esta le anunciase, se coló en su despacho.


-Cómo estás, nena? le preguntó abriendo los brazos para rodearla mostrando una vez más el afecto que siempre había sentido por ella.


A Laura se le iluminó el rostro, cuando lo vió entrar.


-Hoy mejor. He estado pensando y creo que la única persona que más puede ocuparse de mí soy yo misma y he decidido empezar a cuidarme, respondió. Te he echado mucho de menos estos dos días.Te llamé. Dónde has estado?, añadió.


-Lo se. He estado atendiendo un montón de cosas. Pero como ves he venido en cuanto he podido.


-Ha ocurrido algo Fran?


-Nada que ahora sea más importante. Soy todo orejas, pero tengo que pedirte algo, por favor recoge tus cosas y acompáñame.


-Pero... estaba haciendo algo...


-Tienes que venir ahora, te lo ruego, insistió.


Por el camino, ya en el coche de Fran conversaron hasta su llegada al primer destino. Estaba lloviendo un poco, pero a pesar de ello no tuvieron dificultad durante el trayecto por la autopista. Laura bajó un poco su ventanilla, adoraba el olor a tierra mojada y ese airecillo fresco que entraba renovando el que hasta ahora habitaba en tan reducido espacio. Ella le contó cómo se había sentido en estos últimos dos días. Fran la escuchaba con atención tratando de no interrumpirla y cuando hallaba el momento oportuno le animaba a afrontar aquello con la fuerza que le constaba, pues la conocía bien, sólo ella tenía.


Continuaron en el coche durante algunos kilómetros más, Fran reguló el volumen del reproductor de cd y a continuación tomó la salida del autopista que conducía hasta el aeropuerto. Fué entonces cuando Laura reparó en que desde que habían salido del despacho, sumida en su relato, no había preguntado a dónde se dirigían y le interrogó.


-Me tendrás que perdonar porque esto es un secuestro en toda regla. Dijo él.


-Qué quieres decir? Se más explícito o no te voy a entender.


Fran sonrió antes de su réplica.


-Todavía más? le dijo. Es exactamente lo que acabo de decir Laura, vas a ser víctima de un pequeño y fascinante secuestro. Nos vamos a Estolcolmo.


-Cómo? exclamó ella. Pero si ni siquiera tengo equipaje...No puedes hacerme esto!


-Ya está todo organizado, incluida tu maleta, no te faltará nada.


La cara de Laura era un auténtico mar de impresión, no podía creer que le hubieran organizado algo sin que ella se hubiera percatado.


-Me puedes explicar cómo lo has hecho?, preguntó ella con risa nerviosa.


-Querrás decir hemos... Angeles y Martina me han ayudado. Yo me ocupé de organizar la reserva, ya sabes... billetes, hotel, etc. Pero la complicidad de Martina ha sido esencial, ella "te cogió prestada" la llave de tu casa y fué Angeles quien se ocupó de organizar tu maleta, ella conoce tus gustos...


-Pero si durante estos días no he echado de menos nada en mi vestidor. O quizá habeis sido capaces de hacer la maleta hoy mismo?


-Esta misma tarde para ser exacto. Lo demás lo organizamos con más tiempo, bromeó. Ayer comencé a buscar, movilicé a la gente y confirmé los vuelos, añadió. Pero hay un poco más, Angeles y Pau, vienen con nosotros espero que no te importe.


-Eres un auténtico crack! Todo bien con Pau? preguntó ella.


Pau era la pareja de Fran. Un joven de su misma edad, catalán profesor de esta misma lengua. De aspecto alternativo se podría decir, algo que Fran respetaba con total naturalidad y del que lo único que no soportaba era su apariencia extraordinariamente aniñada, parecía más un alumno de última generación que alguien de la suya propia. Hasta que se dió a conocer entre el alumnado, con frecuencia le confundían en el instituto.


-Creo que estamos atravesando un muy buen momento. Sabes que al principio nos costó más encajar. Sobre todo cuando convivíamos, pero desde que decidimos vivir separadamente, es cierto que lo llevamos mucho mejor. Es más, ambos pensamos que es nuestro estado ideal. Es una relación abierta, sin celos ni otros problemas y lo que es más importante le quiero y se que me quiere, le explicó.









































































11 comentarios:

Anónimo dijo...

De esta entrada tengo que decirte una cosa buena y una mala, ¿cuál prefieres? ¿la buena o la mala? (para tu tranquilidad, la mala no es que sea, propiamente dicho, mala en contra del texto)...

Esperando estoy.

Salud.

el más precioso monstruo de toda monstruopolis dijo...

Pues...esto...he decidido que...
Primero la mala, por favor!

Çiao.

Anónimo dijo...

La mala es que... ¿tienes messenger? Ahora podría hacerte una pregunta que no debo escribir aquí y me quedo con las ganas... No estoy intentando ligar ¿eh? no me quiero repetir, pero yo tengo a mi Rosa, es una pregunta tonta pero necesaria...

Bueno, a lo que iba, la mala (qué valiente eres):

"Me ha producido un estrujamiento visceral agudo la noticia de que Fran, el gran, amable, buenorro, amiguísimo Fran, es gay. No porque tenga nada en contra de ellos, sino porque lo que yo creía es que, por fín, Laura se iba a tomar la revancha pero en plan espectacular y a lo bestia. Esto, lamentablemente, ayuda a confirmar lo que muchas veces decís las tías, que un tío tan perfecto, o no existe o es gay..."

Y ahora, por ser valiente, y te intuyo modesta, y a lo mejor no te animas a pedírmelo, te voy a regalar la buena:

"Has tejido el texto de manera que me has hecho pensar en la revancha hasta el momento en que sale a la luz su pareja, me has "engañao" pero bien. Has tratado con maestría la intriga, eso me gusta y no sabes cómo engancha. Comiéndome las uñas estoy esperando el siguiente capítulo... -¿Dejará de lado Fran su homosexualidad para hacerle un favor a Lauraaaa?, ¿Se hará Laura lesbiana y se lo montará con Angeleeeesss?, ¿Echarán gasolina antes de llegar al aeropuertoooo?... Lo leeremos la próxima semaaaanaaaa, no se lo pierdan-"

Me voy a dormir que mi chica me reclama.

Salud.

Montse Rius dijo...

Estoy completamente de acuerdo con Balsica...está genialmente escrito, niña, se te da de miedoooo!

Joer, me da un poco de rabia estar tan de acuerdo con un tio (jejeje, sin ofender) pero es que ...qué palo!!! después del plan tan magnífico, ese que todas soñamos que alguien haga alguna vez por nosotras, va y el colega tiene pareja estable (y para colmo un hombre), uffff....

En fin, impaciente estoy.

Besos.

Anónimo dijo...

No te de rabia eden, siempre he sido un tío bastante inusual, me he entendido muy bien con las tías, será que tengo muy acusado mi lado femenino, pero no soy gay ¿eh?

Vaaaamoooossss, monstruito ponte las pilas.

Salud.

Anónimo dijo...

¿Has visto al Ferrero? ¿Y qué tal? Nos tienes que contar todo, todo, todo...

Un beso de las dos maris.

el más precioso monstruo de toda monstruopolis dijo...

Balsica:
Jaja,jaja y requete jaja!
Dolor de abdominal me ha dado de tanto reir con tu comentario.
Lo mejor lo de la gasolina...
Gracias por seguir ahí.

Un abrazo.

Edén tu no te preocupes por darle la razón al Balsica, que este es de los buenos (espero que Rosa no me coja tirria por esto) y a mi que me recuerda a un antiguo compañero del colegio... No pero no creo, si no sabe lo de mi blog..
Bueno que me iba del asunto, y es que no podía estar tan fácil. Si al final se trata de darle un poco de vidilla na más.
Pero pa mérito, el vuestro por leerlo.
Gracias.Besito.

Vaya PAR de DOS!!
Esto si que no me lo esperaba yo.
El Sr. Rocher estupendo, gracias.
Por fuera cobertura clásica y por dentro todo sorpresa, je, je..
A ver si tomamos un café, pero pronto eh!
Un besazo para las dos (uno para cada una, quiero decir).
Çiao.

Anónimo dijo...

A que te hemos sorprendido? Es que nos hemos tomao un cafetico la casi-pija y yo (uno cada una) y qué mejor deleite que tu blog, chica.

Besos, (ternuraaaaa, que derroche de amooooorrr, cuántaaaa locuuuraaaaa).

Anónimo dijo...

¡¡Joer!! ¿Qué quieres? ¿Que nos comamos las uñas hasta dejar sólo el muñón?

Estás creando desesperación entre los enganchaos. ¡¡No sabes tú ni ná de marketing!!

Vamos, pon el siguiente capítulo que seguro lo tienes ya en borrador.

Salud (me queda poca).

Anónimo dijo...

Pido permiso para poner un enlace en mi blog que lleve al suyo.

Salud.

Anónimo dijo...

Feliz año, aunque no sé si lo leerás, nos tienes abandonaos.

También yo llevo tiempo sin pasar por aquí, pero mira, de los buenos siempre me acuerdo.

Salud.