viernes, 31 de agosto de 2007

La edad de Laura




-Espeleología..? Pero qué se me ha perdido a mi en una cueva? Sinceramente Mariola, no me veo...-respondió Laura ante la propuesta de su amiga.

-Te vendría bien hacer algo que rompa con lo que hasta ahora conoces. Estás muy centrada en el trabajo ultimamente y apenas añades ocio a tu vida. Si te parece nos vemos este fin de semana y lo comentamos-replicó su amiga al otro lado del teléfono.


-Mira me estás hablando de un viaje que casi coincide con mi fecha de cumpleaños y me apetecía organizar algo en casa, para los pocos amigos que empiezo a tener aquí. Además este fin de semana vendrá Joan. Precísamente porque para mi cumpleaños no podrá y pretendía darle una sorpresa..., no se algo romántico, tal vez. En los últimos meses ha habido mucha distancia y no sólo me refiero a la física... creo que nos vendría bien.


-Está bien Laura, pero yo lo pensaría todavía faltan tres semanas. Si decides acompañarnos sabes que Roberto estaría encantado. Además he de confesar que fué él quien me animó a llamarte. Tu misma.


-Gracias chata, prometo decirte algo.





Laura llamó por la linea interna de la centralita a su secretaría.


-Martina, cual es para ti el mejor restaurante que hay en el puerto?-le preguntó.


-Hay dos que en mi opinión son los mejores, pero permíteme Laura es algo especial?


-Sí. Me gustaría que además de que tuviera buena comida, fuera bonito-respondió.


-Pues entonces...Hay un sitio en Montjuic que me atrevería a decir no tiene igual, está situado en un lugar espectacular y la terraza es lo mejor...


-Muy bien pues no se hable más. Me podrías hacer tu misma la reserva? Mesa para dos, el sábado a las diez.


-No te preocupes Laura, yo me encargo.


-Gracias Martina.





No tardó mucho tiempo Laura en llamar a su marido, quería sorprenderle y practicamente sólo se interesó por la hora de llegada de este a Barcelona. Esta vez no quiso hablar demasiado con él porque no sospechara nada.



-Llegaré a última hora de la tarde, tomo el vuelo de las siete menos diez supongo que a las ocho aproximadamente estaré en Barcelona.


-LLámame por favor, iré a buscarte. Tengo muchas ganas de verte -le dijo Laura.


-De acuerdo, queda tranquila te aviso nada más llegar al aeropuerto.


-Çiao cariño.



Laura se sentia extraña, notaba dentro de si una especie de revolución. Era una mezcla de nerviosismo con emoción pero a la vez estaba preocupada. Ella y Joan habían perdido mucha comunicación. -Nunca hemos sido especialmente complices, pero al menos sí estabamos mejor, yo me sentía feliz con él, o eso creo. Esta vez hablaremos, tendremos tiempo para nosotros y saldrá bien, sí seguro que saldrá bien- se dijo a sí misma.












martes, 28 de agosto de 2007

La edad de Laura

Tres meses tan sólo habian transcurrido desde que Laura se despidió de su compañera Isabel y nada hacía pensar lo que a partir de entonces le esperaba.


Un día a media mañana su jefe la llamó a su despacho. Desde hacía poco más de un año el departamento de expasión estaba preparando la apertura de una nueva delegación en otra provincia a cuatrocientos kilómetros de distancia. Laura era la elegida para dirigir dicha delegación. Ello suponía un cambio a todos los niveles en su vida, no tenía opción era la única y más preparada para asumir dicha responsabilidad y no podía negarse. Debía trasladarse en breve, cambiaría de domicilio, viviría en otra ciudad sola. Su marido un hombre diez años mayor que ella, químico de profesión, acomodado laboral y económicamente, no estaba dispuesto a acompañarla, al menos por el momento. Tenía su lugar de trabajo en la misma ciudad dónde hasta hoy ambos vivían y consideraba muy arriesgado dejar la empresa para la que trabajaba.

Pronto empezaron los cambios, buscó piso donde instalarse, modificó en la medida en que su nuevo cargo exigía su forma de vestir, se obligaba contrariamente a como a ella le hubiera gustado , a ir dos veves por semana a la peluquería, comenzó a asistir con más asiduidad al gimnasio, ahora debía hacerlo cada mañana, tenía que mejorar su aspecto físico y en consecuencia psíquico. Ello le ayudaba a estar más segura de sí misma y poco a poco fue instalándose en la nueva ciudad y adaptándose a su nueva vida.


Los diez primeros meses fueron los más duros, llegaba muy tarde del despacho. Eso cuando no salía de las contínuas reuniones que su resposabilidad le demandaba o asistía continuamente a cursos de reciclaje profesional que la empresa le proporcionaba. A penas si tenía tiempo para tomar una fruta antes de meterse exahusta en la cama. Pero de forma paulatina consiguió superarse a sí misma y no tardaron mucho tiempo en llegar las primeras felicitaciones.


Al principio hablaba por teléfono casi todos los días, al finalizar la jornada con su marido. -es muy duro esto Joan, pero si la empresa ha depositado esta confianza en mí, no puedo defraudarla y estoy segura que lo conseguiré-, le decía. Pero a medida que efectivamente Laura se iba adaptando a su nuevo medio, las llamadas se iban distanciando una de otra. Hasta el punto que apenas hablaban unos minutos un par de veces por semana.

Tres veces se habian visto Joan y Laura desde que esta última vivía en Barcelona y para Laura ya empezaba a hacérsele muy duro no tener cerca a su marido, especialmente en el fin de semana cuando disponía de más tiempo. Al principio iba al cine, pero odiaba ir sola ni siquiera podía comentar a la salida si le había gustado o no la película. Un par de veces se permitió ir a la ópera ¡qué difícil resultaba conseguir un entrada! y además lloraba como una niña cada vez que acudía de tanto que llegó a emocionarse, pero siempre sin nadie que la acompañara...


-Café? -preguntó el camarero que acudió a su mesa-

-Con leche por favor- ah! y uno de esos bollos si es tan amable-dijo Laura.

-Está bien.


No podía apartar de su cabeza, mientras leía el periódico la noticia que había recibido esta mañana; Angeles su amiga y compañera de facultad, la había llamado. Hacía tres días que había perdido a su bebé en su segundo mes de embarazo y acaba de regresar del hospital, estaba abatida.

-Si lo hubiera sabido antes... Me pregunto porqué Joan no me avisó, tal vez él tampoco sabe nada, tengo que llamarle-se dijo.

-Joan?-No respondió nadie al otro lado del auricular y la llamada se cortó.

Laura volvió a llamar y esta vez colgaron directamente. Pensó en llamar más tarde.

Tan pronto como acabó su desayuno Laura se dirijió al despacho, tenía que entrevistar a un nuevo cantidato , era el aspirante numero seis al puesto de responsable de recursos humanos.


-Veamos!- dijo Laura, ante la nueva figura que tenía frente a ella.-Su curriculum dice que trabajó para Synes, durante diez años, que le hizo abandonar un puesto así?- añadió.

-Verá...no es elegante hablar mal de la empresa en la que acabas de cesar, pero tengo que indicarle que no me valoraban lo suficiente y fui yo quien decidió marcharse- respondió.


-Que espera conseguir en esta empresa? Es bien conocido por todos que el nivel de exigencia y dedicación profesional es máximo. Espero que esté dispuesto a demostrar su interés o por el contrario su presencia aquí, carece de sentido.

-Absolutamente, que no le quepa la menor duda, además estoy solo aquí y ello me permitirá dedicarme por completo a mi trabajo. Tengo grandes deseos de demostrar cuáles son mis aptitudes laborales- dijo.


-Muy bien Sr. Buades, el puesto es suyo.

-Muchas gracias, estoy seguro de que no se arrepentirá.







lunes, 6 de agosto de 2007

Dame diez minutos!!!

Os voy a contar una situación que se me repite cada mañana desde hace por lo menos cuatro años.

Cada día cuando suena el despertador (5 veces por lo menos), porque yo soy de esa gente que necesita que le suene y lo pare, le suene y lo pare y así todos los días hasta que no queda más remedio que levantarse en la última alarma porque si no, lo siguiente ya es quedarse frito y llegar tarde al curro (todavía más tarde!).

Bueno a lo que iba: en cuanto suelto el sobre, cada día lo mismo, la ducha, el desayuno, recoge un poco lo que vas escampando por ahí, te arreglas y entonces lo más duro: despierta al niño!!, que si vamos cariño que hay que levantarse, que te he puesto los dibujitos en el salón para que desayunes allí, que te voy a llevar a casa de la abuelita (en vacaciones se entiende), que si venga que se hace tarde y el niño torrao!! y los minutos allá van corre que te corre y el niño en la cama!! Y tu sigues insistiendo, entonces te abre un ojo y te pregunta, que día es hoy? Y tu... martes, buaaaaaaaa!!!!!! No quiero, me quedo en casaaaaaaa!!!! Y tu de los nervios y el reloj "p'alante"Al final lo coges "de un puñao"(21 kg.) y al baño, que si el pipí, que si lávate las manos y la cara, que venga date pisa, que cierres ya el grifo!
Y venga ya estamos en el salón!! Tómate el colacao, a ver si te lo tomas rápido que ya vamos tarde, y el niño "embobao" en la tele... Vamos tómate el cola... Colacao!!!! Buaaaaaaaa!!! No quería colacao!!!! Hoy quería horchata!! Ahora ya está puesto, tómatelo y mañana horchata.

Y que tienes para dar "bocaos"?

Entonces le preguntas: quieres galletitas? No! Y farton quieres un farton?Una tostada? No, los cereales de Spiderman! Venga los cereales y cada vez más y más tarde!!! Ahora que ya se ha decidido el niño, otro rato para que se lo coma y ya son y media y el niño sin vestir! Porque esa es otra, como lo vistas, se mancha seguro.
Y el pelo, como puede levantarse con esos pelos?Y que te acabes ya el desayuno... De repente miras otra vez el reloj y sin saber porqué ya se te ha hecho tarde!!!! Que si coges el bañador y las chanclas por si la abuelita lo lleva a la playa, que te comas los cereales por el camino... que vamos sal de casa, que baja las escaleras, que si corre vamos y sube al coche y el niño a su ritmo y tu que no puedes ya con tu vida y un calorrrrrrrrrr!!! Si estoy pa ducharme otra vez!!!
Y ahora que se abroche el cinturón y él que espera....con el Dragón Transformer en la mano que no lo quiere soltar y tu saliendo ya a la carretera...

Y por fin llegas a casa de la abuelita y le dejas al niño y el manual de instrucciones y el niño que si espera, que un beso y tu que no llegas y ya te vas y cuando llegas al trabajo sudando, te enchufas el ordenador y no has conectado todavía el aire y te llega el oportuno empleado a pasarte notas, -QUE ME DES DIEZ MINUTOS COOOOOOOÑÑÑÑO!!!! - Es que no ves cómo llego cada día????? -Claro! como tu todo eso te lo ahorras... pues no vienes tu relajao! Un mes te quería yo ver a mi ritmo!!!!!

Y para colmo hay algunos que van y te dicen: -toma 2.500 euros y duplicas la tarea diaria, otros cuatro años, que va el pais muy cortito de habitantes.Menuda gratificación!! A cómo te sale la hora? Pues no ves que no espabilao!! Habría que veros corriendo así cada día hasta que llegais a Las Cortes. Anda que!..


viernes, 3 de agosto de 2007

La edad de Laura

Esa mañana, como casi todas desde hacía más de quince años, Laura iba a trabajar, esta vez con el ánimo puesto en no sabía que parte de su, a estas alturas esmirriada alma, pero siempre de forma inexplicable sacaba el último aliento. Aunque para ello se viera muchas veces obligada a parar en la cuneta de la carretera, a muy pocos kilómetros, escasos me atrevería a decir de su lugar de trabajo. Secaba las lágrimas de su rostro y llegaba, cuando era capaz, con la "mejor sonrisa" que conseguía esbozar. Siempre tratando de mantener la apariencia de que todo en su vida era casi perfecto.

Contaba entonces treinta y tres, la de Cristo, justo la misma que tenía su jefe cuando ella comenzó a trabajar en su empresa. Hay quien díría que de aspecto atractivo, guapita, dirían otros, ¿pero quien decide cómo debe ser la belleza? De mediana estatura para su generación, con el cabello largo, rubio ceniza y el deseo constante de hacerlo domable, que aunque por mucho que ella quería no conseguía librar batalla a la genética, jamás lograba vencer ese pelo demasiado liso para su particular estilo. Los ojos eran de un tono indefinido, -tienes los ojos del color de tu pelo!- le decía siempre su amiga Piluca y ella coqueta, siempre sonreía, como queriendo decir -"eso es que tienen un tono especial"-

Alegre cuando podía, deseaba a todo el mundo los buenos días al llegar a la oficina y comenzaba de forma metódica cada una de las pequeñas tareas rutinarias, siempre por el mismo orden, para no olvidarse de nada, hasta ocupar su mesa de trabajo.

Isabel su compañera más cercana , una mujer nueve años mayor que ella, con la vida resabida, curada de espanto, de vuelta de casi todo, aparentemente muy abierta de mente, pero poco en obra, soltera y con el gesto contínuo en su rostro de "hoy tengo un mal día". Habitualmente llegaba más tarde que ella, pero hoy no. Tenía que ceder su puesto de trabajo en breve, había decidido cambiar de vida, se iba a convertir en funcionaria del estado. Había aprobado una oposición que preparaba desde hacía meses en silencio. Ni siquiera lo había compartido con Laura, cuando ella lo supo, de forma fortuita por un desliz verbal que Isabel cometió, se interesó por el futuro de su compañera y por qué no decirlo por el suyo propio. Estaba tan habituada a ella desde hacía siete años, que no podía imaginar esa plaza ocupada de forma inminente, por otra persona. Se preguntaba qué pasaría a partir de entonces, sería difícil trabajar con alguien por ahora desconocido o tal vez no. A Laura siempre le habían preocupado los cambios, lo nuevo, lo que estaba por llegar. En cierto modo, se sentía responsable del futuro del departamento, era hasta hoy la empleada de mayor antigüedad, lo cual la dotaba de ciertas prioridades y tal vez alguna consideración frente a los demás. Algo que despertaba en Isabel, más reciente su llegada a la empresa pero no por ello menos eficiente y responsable, ciertos celillos profesionales.

Faltaban muy pocos minutos para que Isabel llegase, Laura sabía de su puntualidad, el día antes le había informado que llegaría más pronto de lo habitual. Pero cuando al oir la puerta de entrada a la oficina Laura giró la cabeza, se encontró con otra persona. Era alguien de aspecto joven, pero con porte clásico, demasiado clásico pensó Laura. Usaba gafas, era alto y llevaba los pantalones subidos a medio recorrido entre la cintura y lo que podrían comenzar a ser las axilas. -Debe estar demasiado orgulloso de sus piernas, para lucirlas así, pensó Laura. Eso sí, las manos observó cuan si de un pianista se tratara; con los dedos largos y cuidadosamente perfilados, dispuestas a pasar el más exigente de los casting. Miguel dijo llamarse. Era el nuevo candidato al puesto, superó la entrevista previa y allí estaba dispuesto a quedarse si le gustaba la plaza y mostraba su valía para que la empresa finalmente lo contratara. Laura le invitó a esperar mientras llegaba su compañera, le explicó. Sería ella quien le diera las indicaciones de cómo ocupar el nuevo trabajo.

-¿Vives en esta ciudad, casada?¿Tienes hijos?- preguntó él.

-Demasiadas preguntas para ser tan recien llegado, pensó Laura. Pero con la voz muda intentó justificarle y creyó estará nervioso-

-Sí, respondió finalmente.

-Yo también, continuó Miguel -tengo un niño de dieciocho meses, se llama igual que yo, añadió.







jueves, 2 de agosto de 2007

Nunca sabes que lo puedes llegar a...

Jamás habría imaginado que me atrevería a hacer esto, ni siquiera se que tal saldrá pero espero que junto conmigo ,quien acceda a este espacio, desde hace muy poco mío y en adelante tambien vuestro, lo haga con el ánimo de compartir opiniones siempre de forma positiva, aunque no estemos de cuerdo en cada comentario.

De antemano cuento con aquella gente que de verdad me importa y espero que si no todos, buena parte de ellos, se decidan a hacer sincera crítica de todo lo que aquí se desarrolle. Gracias, aunque vosotros ni tampoco yo, sabemos lo que esto puede dar. A los demás espero que os sirva, aunque sólo sea un poquito para disfrutarlo, como creo que lo haré yo.